


Veteranos cordobeses partieron ayer hacia las islas Malvinas, para reencontrarse con el territorio que defendieron en 1982, y para homenajear a todos los soldados, sin distinción de grado, y amigos que quedaron en el cementerio argentino de Darwin, como un jalón indiscutible de nuestra soberanía.
Después de 27 años, a las 15, abordaron el vuelo número 1880 de Aerolíneas Argentinas, y atravesaron la puerta de embarque, los ex soldados del regimiento 25, de localidad de Sarmiento, provincia de Chubut: Eduardo “Lala” Miranda,- compañía B- Elio Dante Álvarez,- sección Romeo-Walter Bufarini,-sección Romeo- Juan Carlos Garello,-compañía servicios- Roberto Honorio Ojeda, compañía B- Raúl Brichi,-compañía servicios y Jorge Omar Palacios,- sección artillería de campaña-,del Batallón de Marina 5. Desde Córdoba no vinieron solos. Una vez más,la causa Malvinas, es defendida por quienes han escuchalo los relatos a través de los protagonistas, como es el caso de Martín González (35), quien también los acompañó. La primera escala será en Río Gallegos, donde permanecerán hasta el sábado, por la tarde. Luego subirán al avión de una empresa chilena que los llevaran a su destino.
En ésta oportunidad, no escucharon los motores de los camiones que los esperaban impacientemente, detrás de la Jefatura del Regimiento o en la Base en Tierra del Fuego, en el caso de Palacios, tampoco las órdenes nerviosas de sus Jefes y la incertidumbre de no saber adonde iban. Sus mochilas hoy cargan recuerdos, emociones, las ansias de llegar de nuevo a Malvinas,los afectos de sus seres queridos grabados en los celulares, que no paraban de sonar;y las risas cómplices que aparecían a cada rato.Recordaran el almuerzo liviano, que disfrutaron en un bar cercano a la salida de la terminal de ómnibus de Retiro: puré de papa y zapallo, acompañado de escalopes y varias botellas de gaseosas.
Todos se prestaron a contar cómo nació la idea del viaje, los preparativos, lo que sentían, lo que llevaban, las expectativas, entre otros temas. En el caso de Eduardo “Lala” Miranda: soldado del entonces subteniente Campitelli, a quien conocí, cuando construyó un monumento en Tancacha, provincia de Córdoba,el 7 de junio de 2008 en homenaje a los veteranos de Ejército, Armada y Fuerza Aérea, me manifestó: ”Hace rato que queríamos ir y lo logramos gracias a los contactos que nos dieron otros veteranos, que ya hicieron este viaje. Todos somos vecinos, porque somos de diferentes localidades de Córdoba y compartíamos esas ganas. Cuando le pregunto que sentía, a pocos minutos de volver a Malvinas, me contestó:”Tengo tantas cosas en la cabeza ……,pero la emoción es grandísima. Quiero visitar el cementerio para estar muy cerca de mis amigos, los soldados Giraudo y Carrascul. Nosotros nos conocíamos antes de ingresar al Regimiento, porque ellos vivían en Hernando. Los viernes venían a una confitería en Tancacha y nosotros íbamos los sábados, inclusive Giraudo tenía una novia en mi ciudad. Voy recorrer las posiciones de mis compañeros, porque todos los que viajamos estuvimos en diferentes puntos de las Islas.”
Mientras entrevistaba a “Lala”, su compañero Álvarez intentaba comunicarse con el jefe de la sección Romeo: el entonces subteniente Juan Gómez Centurión.” Me comuniqué, está en Chile", y al mirarlo noté que los ojos le brillaban de orgullo. “Con este viaje siento que voy a cumplir con el deber de visitar a mi sargento Garcia y a los cabos Oviedo y Ávila, mis hermanos de la lucha que protagonizamos juntos. Quiero recorrer cada lugar del combate. Recordar tristezas y alegrías. Si bien, la guerra fue un acontecimiento fuerte, comprobamos que le pudimos provocar bajas a los ingleses, y que luchamos por la Patria”.
Palacios, el infante de marina, continuamente estaba en movimiento. La ansiedad fue su “compañera inseparable” en las horas previas al vuelo.”Tengo ganas de estar allá. No sé si voy a cerrar un círculo, lo voy a ver a la vuelta, pero la gesta de Malvinas no la vamos a olvidar. Es injusto que tengamos que entrar con pasaporte a las Islas, porque consideramos que es un territorio nuestro, pero debemos aprovechar que nos dejan”.
Walter Bufarini regresó al continente, con la cara destrozada por la munición de un mortero.Ya perdió la cuenta de las operaciones que tiene en su rostro, pero no está muy lejos de que sean 17 o muchas más. “Pasaron muchos años de la guerra, y no creí que iba a volver. Te puedo decir muchas cosas que siento en este momento, pero cuando regrese te voy a contar lo que sentí exactamente, aunque la ansiedad me estuvo “comiendo”, porque al acercarse la fecha del viaje no pude dormir. Uno quiere cerrar la herida de lo que pasó en Malvinas. Voy a visitar el lugar donde combatí. No te olvides que dejé mi sangre en la turba malvinera, y tengo metido adentro el tema Malvinas. No me hace muy bien tenerlo así, consumo Malvinas;y yo creo que me voy a morir con la causa malvinera……."
Se une al grupo, el ex soldado Juan Carlos Garello. Si bien, le hago recordar que en este avión no viajará de la misma manera que lo hizo 27 años -en el piso y pegado a la espalda de otro compañero-, entre la risa de sus compañeros, confiesa que le da un poco de miedo. “No te puedo hablar de lo que siento ahora, te lo voy a decir después.Esto es muy fuerte".
Jorge Honorio Ojeda se acerca a mi lado, y muy tímidamente confiesa que está muy ansioso, como sus compañeros.”Hace varios días que tenía todo preparado, y como Bufarini no pude dormir. Esperaba el día de la partida. Creo que a mi regreso voy a cerrar todo lo que carguén en estos años, porque sólo tengo momentos esporádicos que aparecen en mi mente".
Ya en la mesa y almorzando, el último veterano que charló conmigo, Raúl Brichi, me dijo:” Esto es lo que soñamos todos. Tengo una sensación difícil de explicar”, y al igual que muchos de sus compañeros admitió que a su regreso, lo haría. “Llegué en avión a Malvinas el día 2 de abril, cuando el resto del Regimiento pudo limpiar la pista de obstáculos. Viví todo este tiempo con la imagen de las Islas. En mi caso fue ver una película, en la cual yo era el protagonista.Creo que nos va a ser bien volver”.
Terminamos de comer y alrededor de las 13 emprendimos el viaje al Aeroparque. En un bolsón pusieron una placa, que dejarán en nuestras Islas, docenas de rosarios, el escudo de la localidad de Tancacha, realizado en porcelana,-un regalo de la intendente del lugar, Silvia Cagnotti-, una bandera de la intendencia de Río IV, y una piedra que traje del regimiento 25 sacada del sitio, donde entrena esa unidad, en mi viaje del 7 de diciembre de 2008. La fundirán con la turba, en el campo de batalla, de Pradera del Ganso. Me quedé hasta que comenzaron a entrar a la zona de embarque, porque el camino de los héroes ya hace rato que lo transitan.
El 2 de abril de 1982, los soldados, suboficiales y oficiales del regimiento 25, de la localidad de Sarmiento, provincia de Chubut, a las órdenes del entonces teniente coronel Mohamed Alí Seineldín recuperaron las Islas Malvinas y le demostraron al mundo que esos soldados las defenderían hasta dejar su vida.